En algún rincón olvidado del universo, donde los anillos de Saturno susurran promesas que la Tierra ya no recuerda, dos almas siguen buscando el eco de un amor que el tiempo no logró borrar.Lyra despertó esa mañana con el sabor del polvo estelar en los labios y la vaga certeza de que había perdido algo en sus sueños. Algo más real que el cielo sobre su cabeza. Algo más antiguo que el primer suspiro de las estrellas.No podía explicarlo. No con palabras humanas.Era como si alguien, en un rincón lejano de su corazón, la llamara.Y aunque el mundo le ofrecía rutinas, relojes y calles abarrotadas, Lyra sentía -en lo más profundo- que su verdadera vida esperaba al otro lado de un anillo dorado, flotando en la eternidad.