El Tratado de Brajót, uno de once tratados que conforman el Seder, se enfoca en la recitación del Shema; en el uso del Tefilín; en las oraciones sobre la comida; en interpretaciones oníricas, quizás las primeras que incursionan de manera sistemática en lo que los sueños de hace dos mil años pudieran representar para el soñante. Un Tratado cuyas oraciones e interpretaciones se han preservado hasta nuestros días en el moderno Siddur.