La gran esperanza para este mundo se puede encontrar en el mensaje que Josué ben José presentó al mundo hace unos 2000 años. En tiempos de grandes turbulencias económicas, políticas y sociales, hay una mayor necesidad del poder transformador de las buenas nuevas sin el equipaje adicional de púlpito y sacerdocio.El mundo necesita un mensaje fresco, sin adulterar, de esta verdad. El mundo necesita que la persona de Josué brille a través de los verdaderos creyentes que no comprometan con el dogma religioso y la tradición institucional. El mundo necesita ver a Josué en la cara de aquellos que de buena gana y alegremente caminan por la segunda milla, que ven a cada hombre, mujer y niño como su hermano o hermana, parte de la gran familia de Dios.