El mensaje de las bienaventuranzas es un llamado a la acción. Es un llamado a compartir. Es un llamado que no debe, que no puede quedarse encerrado en los recovecos de nuestra vida. Tiene que manifestarse en acción. Ante la pregunta del maestro de la ley sobre quién era su prójimo la respuesta de Jesús fue que debe de amar a Dios y amar a su prójimo (Lucas 10:28). El evangelio requiere acción.