Nosotros tenemos una misión-- alcanzar a los perdidos y madurar a los santos para la gloria de Dios. Y como las tripulantes que construyeron ese primer ferrocarril transcontinental, también nosotros enfrentamos constantemente una barrera de obstáculos y desafíos imprevistos que pueden empujarnos fácilmente fuera de la trayectoria.Si nosotros estamos dispuestos a reajustar constantemente nuestros métodos, prioridades y programas para alinearse con la misión, alcanzaremos la meta. Pero si nos pegamos obstinadamente a la ruta de ayer, nosotros terminaremos poniendo vías por todos lados sin llegar a donde queremos ir.