Venezuela fue durante décadas una excepción de paz y acuerdo social en América Latina; hoy es una excepción de violencia y conflictividad. Los rostros de la violencia han mutado: el empobrecimiento ha llevado a la aparición de formas inéditas de violencia y delitos provocados por el hambre; la acción policial ya no encarcela sino extermina a los delincuentes y la violencia política reprime a la disidencia política hasta con la muerte.Son rostros de dolor. Es el dolor de las madres y esposas que vieron morir a sus familiares a manos de los delincuentes o de las ejecuciones de la policía. De las familias que observan impotentes cómo las bandas delictivas reclutan a sus hijos con la comida que ellos no pueden ofrecerles. De los campesinos que sufren el robo de sus cosechas y sus animales; de los pescadores a quienes les han arrebatado su faena y los motores de sus lanchas... Y es también el dolor de quienes, en la desesperación de no encontrar medicinas para calmar sus enfermedades, decidieron quitarse la vida...Este libro fue escrito por profesores e investigadores de las ocho universidades nacionales que integran el Observatorio Venezolano de Violencia con el anhelo de que, más pronto que tarde, esos semblantes de violencia y dolor puedan convertirse en rostros de alegría y esperanza.